Rompiendo el Estigma: La Adicción es una Enfermedad, no una Elección

Por el equipo terapéutico de Men Sana

A menudo, la sociedad nos enseña a mirar hacia otro lado cuando se trata de adicciones. Se murmura, se juzga y, sobre todo, se esconde. Sin embargo, para poder solucionar un problema tan destructivo, el primer paso es llamarlo por su nombre.

Recientemente, nuestro Director Terapéutico, Jon Ander Pérez de Nanclares, se sentó con David Fernández (Terapeuta Ocupacional) y Juan Macias Martínez (Terapeuta Ocupacional) para hablar sin filtros sobre qué es realmente la adicción, por qué nos destruye y, lo más importante, cómo se sale de ella.

No es vicio, es una enfermedad reconocida

Existe un estigma muy marcado que genera vergüenza y aislamiento. “La gente no quiere reconocerlo. Dicen ‘yo puedo salir solo’, ‘no soy un borracho’, ‘no soy un drogadicto’”, explica David Fernández. Esta negación social e individual nos impide ver la realidad que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció hace ya 60 años: la adicción es una enfermedad.

Las personas que sufren una adicción no son malas personas, ni tienen falta de voluntad; son pacientes enfermos. Y como toda enfermedad, necesita un tratamiento profesional, porque si no se trata, su naturaleza es totalmente destructiva. Arrasa con la salud de quien la padece y con todo su entorno: familia, amigos, trabajo y relaciones personales.

La ilusión del control y el factor genético

Uno de los testimonios más potentes de nuestro equipo es el de Jon Macías, quien vivió la enfermedad en sus propias carnes. Jon recuerda cómo la negación es el escudo perfecto de la adicción: “Yo hacía una vida normal, hacía deporte, era muy sociable, todo iba muy bien en los negocios… Pensaba que yo lo controlaba, que era una parte más de mi vida”.

Sin embargo, la realidad era otra. Muchas veces, no nos damos cuenta del abismo hasta que lo hemos perdido todo. Además, Jon destaca un factor crucial del que poco se habla: la predisposición genética. Crecer en un entorno con antecedentes (en su caso, un padre alcohólico) puede aumentar la vulnerabilidad a desarrollar otro tipo de adicciones (como a los estupefacientes) cuando se entra en contacto con el consumo.

El consumo como «Anestesia Emocional»

¿Por qué consumimos? Jon Ander Pérez de Nanclares lo define a la perfección: el tóxico se convierte en un anestésico.

“Mientras le demos el tóxico y la dopamina a nuestro cerebro, nos olvidamos de todo lo demás”

J.Ander Pérez de Nanclares

El doloroso (pero necesario) camino de la recuperación

Pedir ayuda y entrar a un tratamiento es el paso más valiente, pero también es un choque de realidad. Al retirar el «anestésico» (el tóxico), todas esas emociones que estaban bloqueadas salen a la luz.

Es en ese momento, ya en abstinencia, cuando el paciente se enfrenta a sus verdaderos miedos, al vacío y, a menudo, a un profundo sentimiento de culpa por el daño causado a sí mismo y a sus seres queridos. Es una fase dura, pero es el momento exacto donde comienza la verdadera curación y donde un equipo profesional es vital para sostener al paciente.

Te entendemos porque hemos estado ahí

En Men Sana, no te hablamos desde la teoría de un libro. Todo nuestro equipo sabe exactamente lo que estás pasando porque hemos vivido este proceso. Hemos estado en la negación, en la pérdida, en el dolor del inicio del tratamiento y, finalmente, en la luz de la recuperación. Somos personas totalmente reconstruidas, lidiando con una enfermedad crónica de la que somos conscientes, pero viviendo vidas plenas y libres.

Conocemos el camino de salida y queremos guiarte a ti y a tu familia para salir de esa tortura. Como bien dice nuestro equipo:

“Si se quiere y se nos escucha, de esto se sale”.

No tienes que luchar solo. Si tú o un ser querido estáis sufriendo, rompe el silencio. En Men Sana estamos listos para escucharte.

cITA PREVIA

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