- Licenciado en Medicina y Cirugía
- Especialista en Psiquiatría
- Especialista Universitario en Psiquiatría Forense
- Perito en Valoración y Baremación de daño corporal
Cuando un paciente llega a la consulta, hay que tener muy en cuenta que llega un poco asustado, no sabe con qué se va a encontrar. Lo primero es hacerle sentir cómodo, y explicarle de forma clara que no ha venido a un juicio, y que mi misión es solo ayudarle.
La primera pregunta que le hago es, «¿en qué te puedo ayudar?» y desde ahí comenzamos a escuchar y a conocernos.
Después le preguntaré por su vida, trabajo, amigos, relaciones, incluso le preguntaré por sus abuelos.
También por las cosas que le gusta hacer, en cuales se siente cómodo y en las que no le gustan.
Una pregunta que yo les hago a mis pacientes es: «hace cuanto tiempo que no te ríes hasta que te duela la tripa de reírte?» y después ya iremos entrando en temas más duros, centrándonos más en sus problemas.
Si el paciente quiere hablar de algo también se le escucha, porque hablar con alguien siempre hace bien, es terapéutico.
La relación médico paciente al final es como un contrato, el paciente se va a poner en manos del médico, le va a dar su confianza, y el médico debe hacer todo lo que sabe, para sanar al paciente.


